viernes 14 de agosto de 2009

Apagar incendios


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APAGAR LOS INCENDIOS
(Una cartita al Director amablemente publicada por el HERALDO de Aragón)
La intención de servicio público de la prensa queda muy clara al menos algunas veces. Un ejemplo nos lo está dando estos días el HERALDO con esas informaciones bien montadas sobre el aumento progresivo de los incendios forestales de grandes dimensiones, hablando en plata, aquellos que queman de una sola tacada varios miles de hectáreas hasta dar la desagradable impresión de que, de hecho, se han extinguido casi ellos solitos por algún cambio en las condiciones, por ejemplo en el viento.

Para disminuir la incidencia de cada incendio en el monte hay que empezar por creerse que es realmente posible conseguirlo con intervención humana, y me temo que las nuevas técnicas de moda en extinción están demostrando en todas partes y no solo España (véase California o Australia), que las tecnologías como los medios aéreos para echar agua o los gepeses para ubicar los trabajos son una buena ayuda, pero en nada substituyen a los medios de siempre: Alerta temp rana por torres de vigilancia bien servidas y dotadas. Acceso rápido de retenes de choque, y para eso se necesitan pistas transitables en buen estado. Cortafuegos muy anchos y limpios desde los que trabajar. Puntos de agua situados a ser posible en cada masa forestal para recargar rápidamente las cisternas. ¿Recordamos el de Guadalajara?, no había preparado ni un solo cortafuegos en toda aquella inmensa extensión arbolada, ni por supuesto puntos de agua, y no será mi menda quien recuerde quien tuvo la culpa de eso

lunes 10 de agosto de 2009

(Hayedo-abetales de Zuriza)

PUNTOS DE AGUA

Tras los últimos incendios forestales llueven lágrimas de cocodrilo sobre extensísimos territorios requemados gracias a la ignorancia supina de algunos que dicen defender el medio ambiente. Me explico. Para atacar (se dice así) con eficacia un fuego se necesitan puntos de agua próximos a él y suficientemente accesibles como para que las motobombas contra-incendios puedan recargar rápidamente.

Pero para eso hay que construir en pleno monte, allá donde sea posible, unas pequeñas obritas que embalsen agua, y, vade retro satanás, tan solo el oír hablar de obras en el monte ya provoca terribles sarpullidos en ecologistas de salón, ignorancia, y tentetieso.

Por ejemplo, se trató de proyectar uno de estos en Zuriza, en el mismísimo centro de los mejores hayedo-abetales de todo nuestro Pirineo Oscense, precisamente allá donde el actual cambio climático acabará elevando el riesgo de incendios a no mucho tardar, http://vidasana.org/noticias-vidasana/un-cientifico-alerta-que-los-bosques-del-sur-europa-se-mudan-al-norte.html pero hubo quien se opuso.